Jardín vertical: qué es, tipos y qué plantas podemos usar

Los jardines verticales o paredes de cultivo están muy de moda actualmente. Además de ser muy decorativos, proporcionan una gran cantidad de beneficios para las personas.

Probablemente, alguna vez, paseando por alguna ciudad, hayas visto grandes paredes con plantas que crecen verticalmente y seguro que te has preguntado cómo funciona este sistema. Se trata de los jardines verticales, una estupenda forma de ganar diversidad en las ciudades.

En este artículo, desde Virgili Paisajismo te explicaremos qué son y qué debes de tener en cuenta para crear tu propio jardín vertical.

¿Qué es un jardín vertical?

Los jardines verticales, llamados también como pared de cultivo, son una creación artística que se ha vuelto muy famosa en los últimos años, como manera de solucionar la escasa diversidad vegetal que tienen muchas grandes ciudades que, por falta de espacio, no pueden disponer de extensos parques y zonas verdes.

Se trata de uno de los máximos exponentes de la agricultura urbana, que busca devolver la naturaleza a las ciudades. Para ello se crea una estructura vertical sobre una pared al aire libre en la que se instalan distintas plantas que crecen de forma vertical.

Estas plantas enraízan en pequeños compartimentos que tiene la estructura y que suelen contar con sistemas de riego por goteo.

¿Cuáles son los tipos de jardines verticales más económicos? 

Si lo que buscas es la economía y los bajos costes, entonces los jardines verticales que te presentamos a continuación son perfectos para ti, por el bajo coste de sus materiales y la facilidad de construcción. 

1. Jardines verticales con palets

Este tipo de jardines son una manera creativa y económica de incorporar vegetación y color en un espacio exterior. Consisten en un panel vertical hecho de palets de madera, que se llena con plantas y tierra. 

Esta es una solución muy económica y fácil de hacer en casa. Para ello, debes elaborar una estructura horizontal similar a cajones alargados, con pequeños orificios en la parte inferior para que el agua drene. 

Los palets se fijan a una pared y dentro de ellas van colocadas las plantas, bien sea en macetas o con el sustrato directamente colocado dentro de los cajones. En este caso, es necesario poner un soporte en la parte inferior con papel periódico o alguna tela absorbente para evitar que el sustrato se desperdicie con el riego. 

2. Jardines verticales con macetas colgantes

Las macetas colgantes son una alternativa asequible y fácil de instalar en una pared o valla. Puedes escoger distintas plantas para cada maceta y crear una combinación de colores y texturas.

Una tendencia muy arraigada a esta variante son las plantas exóticas, como las orquídeas. 

3. Jardines verticales con botellas de plástico

¡Recicla! En este caso, conviene reutilizar botellas de plástico para crear un jardín vertical de bajo coste. Corta las botellas y únelas para formar una estructura vertical que permita el crecimiento de las plantas.

Las bolsas también son una opción práctica que te permitirá conservar las plantas en buen estado. 

4. Muros verdes con tela

Para este tipo de jardines verticales usa tela reciclada o nueva, es más barato y fácil de reemplazar cuando se deteriore. Fija la tela a un marco metálico o de madera y crea bolsillos o compartimentos en donde reposen las plantas. La tela ideal para este trabajo es geotextil para macetas y jardines verticales.

Otros tipos de jardines verticales más sofisticados

Para proyectos de mayor envergadura, por supuesto existen otros tipos de jardines verticales mucho más complejos que demandan una inversión y condiciones específicas. En este aspecto, es fundamental analizar previamente las características del entorno (calor, humedad, pluviosidad, iluminación natural, acceso al agua potable, etc) para evitar fracasar con la infraestructura escogida.

En ocasiones, los jardines verticales fracasan por lo costoso de su mantenimiento y, sobre todo, por no disponer de las condiciones necesarias para que las plantas sobrevivan sin problemas. En este caso, la selección de las especies es otro aspecto para el éxito del proyecto. Si no apuestas por plantas capaces de adaptarse al clima local, será mucho más complicado que el muro vegetal resista. 

1. Jardines verticales hidropónicos

Si piensas en un jardín vertical convencional de amplias dimensiones, escoge un diseño de un jardín vertical hidropónico. Estos usan una solución de agua y nutrientes en lugar de tierra para cultivar las plantas. 

Los jardines hidropónicos utilizan un sistema de riego por goteo o flujo controlado que asegura una estructura más liviana y duradera para minimizar el consumo de agua sin afectar el desarrollo de las especies. 

2. Jardines verticales modulares

¿Te gustan los desafíos? Pues construye un jardín vertical modular. Como su propio nombre indica, debes crear módulos conectados entre sí para estructurar un soporte más grande. 

Igualmente, el mantenimiento del sistema y la gestión del riego de estos jardines es muy sencillo gracias a las propiedades físico-químicas del sustrato empleado, así como al sistema de riego por goteo o manual que garantiza su hidratación.

Los jardines modulares utilizan macetas independientes que pueden desmontarse con facilidad si se requiere mover el soporte. Además, son fácilmente escalables, ya que se tratan de estructuras de una altura inferior a los 2 metros de alto. Su montaje se lleva a cabo en forma de puzzle, alternando formas rectas o curvas según la idea de jardín proyectada.

3. Jardines verticales de musgo 

Si buscas un diseño simple y práctico, entonces apuesta por un muro verde de musgo. Estos jardines verticales no requieren plantas con flores para lucir fantásticos y su mantenimiento es bajo, pero su atractivo visual es interesante e invita a ser detallado por sus observadores. Además, su gran ventaja es que no requieren de agua ni luz natural, gracias a una instalación vertical hecha con mantas de musgo. 

Su base está realizada de piedra, resina, cerámica o cortezas que permite afirmar el musgo sobre una estructura cuadrada y ligera en espacios pequeños, con escasa iluminación natural (como oficinas y locales comerciales). Para ello se debe usar musgo natural estabilizado que pueda adaptarse a un ambiente con una humedad del 40%.

¿Qué beneficios aportan los jardines verticales?

Su función no es solamente decorativa. Es bien sabido que la presencia de plantas reduce el estrés y la ansiedad, favoreciendo las relaciones sociales, la productividad y el bienestar de la población.

También ayuda a suavizar las altas temperaturas en verano, llegando a reducir algunos grados respecto a otras zonas que no cuentan con estos jardines verticales, lo que contribuye a reducir el efecto del calor propio de las grandes ciudades, conocido como “efecto isla de calor”.

La reducción de los niveles de contaminación al absorber muchas partículas que pueden terminar siendo respiradas, limpiando el aire y produciendo oxígeno, ayudan a mantener la salud física de las personas.

Factores que determinan la escogencia del muro vegetal 

Espacio disponible 

El tamaño y la forma que le darás a tu jardín vertical es lo primero que debes saber. Si lo diseñas sin tener en cuenta esto, correrás el riesgo de que te falte espacio. 

Además, entender las dimensiones del área sobre la cual irá el muro verde te ayudará a elegir mejor el tipo de jardín vertical, la cantidad de plantas a instalar y el mantenimiento del mismo. 

Presupuesto 

Los muros vegetales pueden variar en función del precio dependiendo de los materiales y el tamaño, por lo que es fundamental que tengas presente el presupuesto disponible para la instalación y el mantenimiento. 

Pide presupuesto a los jardineros y paisajistas antes de comprar los materiales. Establece el diseño y los materiales, y busca opciones que sustituyan materiales caros, pero que funcionen igual. 

Condiciones ambientales

No dejes pasar por alto las condiciones climáticas. Todo el trabajo y el dinero que inviertas no servirá de nada si las plantas que uses no se pueden adaptar al ambiente del lugar. 

Presta atención a la cantidad de luz natural, la humedad y la temperatura. Esto determinará qué tipo de plantas pueden ser usadas y si se requiere un sistema de irrigación especial. 

Mantenimiento 

En un jardín vertical siempre habrá trabajo de mantenimiento y, dependiendo de las plantas que escojas y el sistema de irrigación, deberás estar más o menos pendiente durante la semana. 

Si eres un apasionado y siempre estás atento a las necesidades de tu pared vegetal, entonces puedes apostar por diseños más sofisticados, pero si no es así, lo mejor es que te decantes por un mantenimiento simple. 

Una vez conocidos los factores que debes tener en cuenta a la hora de diseñar un jardín vertical es hora de conocer sus ventajas, por ello, no te pierdas el siguiente artículo: “Jardines verticales para tu casa: ¿qué beneficios tienen?”.

La selección de los tipos de jardines verticales dependerá de varios factores como el espacio disponible, el propósito de muro vegetal, las condiciones ambientales, la accesibilidad, el presupuesto, el diseño estético y la durabilidad. Por ello, es imprescindible evaluar cuidadosamente cada uno de estos factores para seleccionar el tipo de jardín vertical que mejor se adapte a las necesidades de tu proyecto y que cumpla cada meta del diseño paisajista. 

¿Qué plantas puedes usar para crear un jardín vertical?

La vegetación que uses en tu jardín vertical debe ser lo más autóctona posible, de forma que se adapte a las condiciones climáticas de la zona, puesto que no podrás trasladarlas al interior de un invernadero con facilidad.

Teniendo esto en cuenta, podrás emplear plantas cuyas raíces no profundicen en exceso, que no tengan grandes requerimientos de agua, y prefiriendo las plantas trepadoras, capaces de tener un crecimiento vertical más sencillo. 

En esta estructura se va a desarrollar un verdadero ecosistema, por lo que, si no quieres que algunas plantas usen los limitados recursos existentes más que otras, deberás de hacer uso de especies con unas necesidades y cuidados similares.

¿Cómo distribuir las plantas en un jardín vertical?

La distribución aconsejada para las plantas es muy simple: deberás poner aquellas que precisen de una mayor cantidad de agua en la parte inferior del jardín, por ser la zona en la que mayor cantidad de agua se acumulará.  

Como el resto de plantas de tu jardín, estas pueden verse igualmente afectadas por plagas o enfermedades, aunque con el problema añadido de que su tratamiento puede ser algo complicado y que, al estar las plantas tan juntas, la propagación es mucho más sencilla. Por ello, te aconsejamos usar tratamientos preventivos y, si detectas alguna planta enferma, retirarla lo antes posible para evitar la propagación.

Algunas especies que dan buenos resultados para la creación de paredes de cultivo son la malamadre y los helechos.

¿Cómo puedes crear una pared de cultivo en tu jardín?

Si tu idea es aprovechar un muro poco vistoso del jardín, la creación de una pared de cultivo es una idea perfecta, teniendo en cuenta los siguientes pasos:

1.   La estructura vertical

Para la creación de la estructura vertical deberás diseñar previamente el jardín, teniendo en consideración el espacio disponible, la cantidad de luz que va a recibir, la temperatura ambiental, el viento, las precipitaciones… Todo esto te permitirá, no solamente diseñar la estructura sobre la que crecerá el jardín vertical, sino también escoger qué plantas son las que mejor se van a adaptar a él.

Respecto al material con el que debes construir la estructura, se aconseja utilizar aquel que tenga más durabilidad y que, a su vez, sea lo más ligero posible, de forma que no se vea especialmente afectado por la humedad, el peso y la radiación solar.

Normalmente, se usan estructuras de fieltro o plástico, de calidad, aunque también pueden utilizarse estructuras de madera, más sostenibles.

2.   El sustrato, clave en el jardín vertical

Se trata de un elemento imprescindible en estas creaciones. Debe ser ligero, para que la estructura pueda soportar el peso y para que no se pierda efecto por la gravedad.

Es muy importante que sea rico en nutrientes, puesto que seguramente la cantidad que uses sea poca y debe permitir el correcto crecimiento de las plantas.

3.   El riego

Es frecuente usar el riego por goteo. Este sistema puede reducirse a un conjunto de tubos y difusores que atraviesan la estructura y te permite decidir en qué momento y qué cantidad de agua se utiliza.

Hay que ser prudente para no excederse con la irrigación, que podría provocar un colapso de la estructura de tu jardín vertical, ya que la tierra aumenta enormemente de peso cuando está húmeda.

Los jardines verticales no son tan complicados como parece e, incluso, puedes tener uno propio. Puede ser una estupenda manera de optimizar espacio y de contar con una verdadera diversidad de plantas en tu casa.

¿Te has planteado alguna vez crear uno en tu casa? Si es así, esperamos que este artículo te haya sido de ayuda para poder llevarlo a cabo.

Desde Virgili Paisajismo estamos a tu disposición para ayudarte en todo lo que necesites. Por ello, si tienes alguna duda, contacta con nosotros.

Si estás interesado en los jardines verticales, no te pierdas esta entrada del blog:

“CaixaForum da el paso al primer jardín vertical de Barcelona.”