Es una de las plantas que más fascinación y admiración genera. Los bonsáis, con su historia ancestral y su aura misteriosa, son verdaderamente cautivadores. Estos árboles en miniatura conquistan a los entusiastas de la jardinería, invitándolos a explorar los secretos de un tipo de cultivo único. Entre sus cuidados especiales, la poda del bonsái se destaca como una de las tareas más singulares. Esto se debe a que su propósito difiere notablemente del de la poda de un árbol convencional.
Una de las características más notables de los bonsáis es que se desarrollan en un espacio limitado. De hecho, su propio nombre revela este aspecto: bonsái significa “cultivado en bandeja”. Este pequeño recipiente no solo contribuye a su encantadora apariencia, sino que también influye directamente en muchas de sus particularidades. Por ejemplo, su crecimiento está contenido en un espacio controlado, lo que hace que la poda sea esencial para mantener el equilibrio de su formato reducido.
Podar un bonsái es una tarea que requiere cuidado y precisión, tanto en la selección de las ramas a cortar como en el momento adecuado para hacerlo. Por eso, desde Virgili Paisajismo, profundizaremos en cómo podar adecuadamente un bonsái para asegurar el buen desarrollo de la planta, ¡no te lo pierdas!
Cómo podar un bonsái según su propósito
La poda del bonsái, al igual que en otros árboles, busca guiar el crecimiento de la planta. No obstante, en estas plantas, la poda adquiere una importancia particular. Al cortar una rama, se logra que la energía de la planta se dirija hacia las ramas restantes, promoviendo un desarrollo saludable del árbol. Sin embargo, a diferencia de otros árboles, la manera en que se realice la poda puede influir en la supervivencia del bonsái. Dado que estas plantas son sensibles a los cambios, es recomendable consultar con especialistas en bonsáis antes de proceder con la misma.
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Además, la poda también puede tener un propósito estético, orientada a darle forma al bonsái. Esto permite mantener las proporciones de la planta y guiar su crecimiento de manera equilibrada.
Dado que estas dos formas de poda tienen objetivos distintos, vamos a ver las características de cada una.
1. Cómo podar el bonsái para su mantenimiento

Este tipo de poda es de carácter ligero y también se conoce como pinzado, ya que se puede realizar utilizando los dedos como si fuesen pinzas para retirar el exceso de crecimiento de la planta. Se puede hacer durante todo el año y tiene como objetivo principal mantener la forma del bonsái. Generalmente, la mayoría de los bonsáis que se adquieren ya tienen una forma establecida, por lo que esta poda solo busca conservarla.
La característica clave de este tipo de poda es que es superficial. Es importante empezar eliminando los brotes que surjan del tronco y tengan hojas amarillas. Además, es posible recortar las ramas que hayan crecido de forma que alteren la apariencia general del bonsái. Este recorte debe hacerse con cuidado, solo en aquellas ramas que tengan entre seis y ocho pares de hojas, cortando justo por encima de los tres primeros pares en el entrenudo.
Herramientas para el mantenimiento del bonsái
Para esta tarea, únicamente necesitarás unas tijeras de poda especializadas para bonsáis. En el caso de que nuestro bonsái sea una conífera, ni siquiera será necesario, ya que las ramas se pueden retirar fácilmente con los dedos.
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2. Poda de formación del bonsái

Este tipo de poda es la más intensa y delicada, y generalmente se realiza en bonsáis jóvenes que aún necesitan que se les dé forma. Se recomienda llevarla a cabo al inicio de la primavera o justo al comenzar el otoño. Si se hace al final del invierno, será necesario volver a podar al finalizar el verano, ya que el bonsái, como otros árboles, experimenta su mayor crecimiento durante los meses soleados.
A la hora de realizar esta poda, nos enfrentaremos a la decisión de qué ramas cortar. Es fundamental tomarse el tiempo necesario para observar cómo crece la planta: si tiende a crecer hacia arriba, si las ramas caen, o si su crecimiento es más horizontal. En función de este patrón de desarrollo, determinaremos las ramas a eliminar.
Además, también es importante retirar aquellas ramas que crezcan hacia el tronco o hacia la base del bonsái, las que se crucen entre sí, o las que hayan crecido demasiado y afecten la armonía visual del árbol. También deberemos podar si encontramos dos ramas que crecen a la misma altura, dejando solo una de ellas. Finalmente, si las ramas interiores del bonsái cubren el tronco, será necesario despejar esa zona.
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Utensilios necesarios para la poda de formación del bonsái
Lo recomendable es contar, además de con unas tijeras pequeñas de poda, con unas tijeras finas de mango largo. Estas permiten llegar a las zonas más internas de la copa del bonsái sin dañar las ramas circundantes.
Si en este tipo de poda es necesario cortar ramas que salen directamente del tronco, lo más adecuado es utilizar una podadora cóncava. Este tipo de herramienta es ideal, ya que su corte resulta menos agresivo para el bonsái. Recordemos que, al igual que ocurre con otros árboles, la poda implica hacer una herida en la planta. Por ello, es aconsejable aplicar un cicatrizante para proteger al bonsái de posibles patógenos que puedan afectar su salud.
Desde Virgili Paisajismo, esperamos que este artículo os haya sido de utilidad para saber cómo realizar la poda de un bonsái. ¡Nos vemos en la próxima entrada del blog, hasta pronto!